Alien: Resurrección (1997)
Película de ciencia ficción y terror dirigida por Jean-Pierre Jeunet , escrita por Joss Whedon y protagonizada por Sigourney Weaver y Winona Ryder. Es la cuarta entrega de la franquicia de Alien y se filmó en los estudios de la Fox en Los Ángeles, California. La cinta, ambientada 200 años después de Alien 3, Ellen Ripley es clonada y una reina xenomorfo se le extrae quirúrgicamente de su cuerpo. Las fuerzas armadas de los Sistemas Unidos esperan reproducir a los alienígenas para estudiar e investigar en la nave espacial militar Auriga , usando anfitriones humanos secuestrados y entregados a ellos por un grupo de mercenarios . Los alienígenas huyen de sus recintos, y Ripley y los legionarios espaciales intentar escapar y destruir el Auriga antes de que alcance la Tierra.
El resto de papeles los interpretan Ron Perlman, Dan Hedaya, J.E. Freeman, Brad Dourif y Michael Wincott. La única entrega de la saga dirigida por un francés, fue la menos exitosa en el mercado norteamericano, debido en parte a un guion raro que no dejaba de ser un pegote tonal e incongruente del que sólo se salvan la actuación de Weaver y la dirección de Jeunet. Si hoy día hay quejas por el Dune de Villeneuve o por La sustancia, en su momento con esta película hubo gran polémica y pese a ello se planeó una secuela en la que Whedon tenía escrito un guion de ambientación terrestre, del cual Weaver no tenía ningún interés, aunque estaba abierta a retomar el papel de Ripley siempre y cuando le gustase historia, y de hecho lo más cerca que estuvo de volver fue cuando sonó el nombre de Neill Blomkamp para dirigirla.
Se planearon todo tipo de secuelas, pero se abandonaron cuando se decidió cruzar esta franquicia con la de Depredador al anunciarse Alien vs Predator, junto con la posterior precuela Prometheus, por lo que es posible que alguno de esos guiones hayan acabado en algún cómic de los que ahora publica Marvel y en su día Dark Horse. Sea como fuere, Weaver no ha vuelto a la saga porque ya cumplió su trabajo en ella.
200 años después de la muerte de Ellen Ripley (como se vio en Alien 3), científicos militares a bordo de la nave espacial Auriga crean un clon humano de ella, designado Ripley 8 , usando ADN de muestras de sangre tomadas de Fiorina "Furia" 161. El ADN de la reina xenomorfo se ha combinado con el de Ripley, resultando en que el clon crece con un embrión dentro. Los científicos extraen el embrión , lo crían y recolectan sus huevos mientras mantienen a Ripley 8 viva para más estudios. Como resultado del ADN de la reina xenomorfo, el clon posee fuerza y reflejos mejorados , sangre ácida y un vínculo psíquico con los xenomorfos, volviéndola más empática hacia ellos que con los humanos con los que ella se encuentra. Además, la memoria genética del xenomorfo le permite al clon retener algunos de los recuerdos de Ripley.
Un grupo de mercenarios- Elgyn, Johner, Christie, Vriess, Hillard y Annalee Call- llega al Auriga en su nave, la Betty, entregando a varios humanos secuestrados en hipersueño . Los científicos militares usan a los humanos como anfitriones para los alienígenas, criando muchos xenomorfos adultos para estudiarlos.
La tripulación de la Betty se encuentra muy pronto con Ripley 8. Call reconoce su nombre e intenta matarla, sospechando que Ripley 8 podría ser usada para crear xenomorfos, pero las criaturas ya han sido clonadas. Los más maduros huyen de su confinamiento matando a uno de los suyos y usando su sangre ácida para abrirse a paso quemando sus recintos. Capturan al doctor Jonathan Gediman, destrozan la Auriga y matan a la mayoría de la tripulación que fracasa en su intento por evacuar la nave, incluyendo al general Pérez y a Elgyn. El científico militar llamado doctor Wren revela que el comando predeterminado de la nave en una emergencia es regresar a la Tierra. Dándose cuenta de que esto podría desatar a los xenomorfos en la Tierra, Ripley 8 , los mercenarios, Wren , un soldado llamado DiStephano y un anfitrión de xenomorfo superviviente llamado Purvis deciden dirigirse a la Betty y usarla para destruir la Auriga.
A lo largo del camino, Ripley 8 descubre un laboratorio que contiene los grotescos resultados de los anteriores siete intentos fallidos para clonar a Ellen Ripley. Una superviviente ruega a R8 que la sacrifique; ella cumple con indecisión y luego incinera el laboratorio. Mientras el grupo se abre camino por la nave deteriorada, nadan a través de una cocina inundada, perseguidos por dos xenomorfos. Uno es aniquilado , mientras que el otro trata de agarrar a Hillard. Cuando huyen de la cocina, el xenomorfo regresa y ciega a Christie, quien se sacrifica para matar a la criatura. Wren traiciona al grupo y dispara a Call, revelando cuando esta sobrevive que es una androide. Ella confiesa que pertenece a la legendaria generación de sintéticos extraterrestres de Weyland llamada Autómatas que eran tan ginoides que ganaron consciencia y se rebelaron, quemando sus módems internos inalámbricos y tratando de hacerse pasar ellos mismos por humanos.
Sabiendo lo que los androides pueden hacer, Ripley 8 lleva a Call hasta una capillita y la hace conectarse al ordenador de la estación. Usando su habilidad para interactuar con los sistemas del Auriga, Call pone la nave en rumbo de colisión con la Tierra , esperando destruir a los xenomorfos en el choque. Esta corta la ruta de escape de Wren y dirige a los xenomorfos hacia él. Ripley 8 es capturada por un xenomorfo mientras los otros se dirigen a la Betty. Wren, ya a bordo , dispara a Purvis , toma a Call secuestrada y exige que aborte la colisión. Un herido Purvis ataca y lucha con Wren, haciendo que su embrión de xenomorfo emerja para matar a ambos. Los supervivientes disparan y matan al xenomorfo juvenil.
Ripley 8 es llevada al nido xenomorfo, donde halla a Gediman vivo y parcialmente encapullado . La reina xenomorfo, que ha desarrollado un útero debido a su infección genética con Ripley 8, da a luz a un xenomorfo con rasgos abiertamente humanos. Incapaz de establecer vínculos con la reina, el xenomorfo híbrido reconoce a Ripley 8 como su madre y mata a la reina y a Gediman. Ripley 8 toma ventaja de la distracción para escapar y se abre camino a la Betty.
El híbrido recién nacido alcanza la nave y ataca a Call, matando a DiStephano cuando trata de ayudarla. Ripley 8 salva a Call al distraer al híbrido. Usando su sangre ácida, Ripley 8 abre un agujero en una ventana y empuja al híbrido hacia esta. Ripley 8 observa con lagrimas en los ojos mientras la descompresión destripa violentamente a la criatura a través del agujero y manda sus restos pulverizados al espacio.
La cuenta atrás en el Auriga continúa mientras Ripley 8, Call, Johner y Vriess huyen en la Betty. La Auriga choca contra la Tierra , provocando una enorme explosión. Mientras bajan la vista a la Tierra, Call le pregunta a Ripley 8 que quiere hacer a continuación, a lo que esta responde " No lo sé, soy una extraña aquí".
Dos bellas se enfrentan a la bestia en esta entrega escrita por Whedon, quien reconoció estar decepcionado con la forma en que transcurrió su historia al ser rodada. Él tenía escrito cinco finales, siendo el primero uno en un bosque con una maquina trilladora voladora, el segundo en una chatarrería futurista, el tercero en una sala de maternidad, el cuarto en un desierto y finalmente el quinto, que es el que se vio. Si para algo le sirvió fue como borrador de su Serenity, pues lo rescató de las cenizas y lo revivió en una historia propia.
Danny Boyle iba originalmente a dirigir esta cuarta entrega, mucho tiempo antes de 28 años después, que ahora es una trilogía, rechazando la oferta para que luego en 127 horas hiciera desmayarse a más de uno, como si a los animadores de Pixar les diera por hacer ahora gore. Otro al que se la ofrecieron fue a Peter Jackson, y también a Bryan Singer, quien ya preparaba para el estudio la primera entrega de X-Men. Finalmente acabó dirigiendo el francés, que encima no sabía hablar inglés y le traducía un interprete en plató.
El diseño de la criatura es fruto de una mutación antinatural, cuando lo que se buscaba era crear un alienígena mejor que los existentes, que quedaban por debajo de la cadena evolutiva con esa composición genética. No se sabe si entre sus habilidades estaba la más asombrosa que mostró la protagonista de meter un triple desde media cancha. Se nota por la época que los alienígenas ya son virtuales, al estar generados por ordenador, aunque aún por ejemplo en cuestión de escala se usó fotografía en miniatura para otros efectos, con lo cual aún las películas no parecían del todo videojuegos de PlayStation.
La música la compone John Frizzell, un compositor con un estilo muy MTV pero también clásico, quien aquí cerraba la etapa inicial de la franquicia y el efímero paso del francés por Hollywood, que acabó devorado por el resultado en taquilla tan flojo que tuvo allí, siempre condicionado por lo reacios que son los norteamericanos a las producciones que firman los extranjeros.
Por un lado tenemos la actuación de Weaver, salvaje como una resucitada Ripley que restaura algo de diversión a la franquicia de Alien, pero la sangre ácida que corre por las venas de esta cuarta entrega corroe cualquier inversión emocional que haya podido dejar en los espectadores. Una vez que entras te encuentras toda la suficiente baba, sangre y momentos dignos de monstruo aterrador que puede satisfacer a todo espectador entregado a una película como esta, pero no deja de ser un cadáver cinematográfico feo y animado a trancas y barrancas a partir de un guion hecho a retales, frio pero suficientemente catastrófico y la prueba importante de que es una franquicia vieja pero a la que aún le quedaba vida.
La tercera ya nos avisó y esta no deja de ser un producto de su época como fueron Especie mortal u Horizonte final. Ripley volvía con fuerza , más que nunca, viva para una última aventura, contra una vagina con dientes del espacio exterior. Todo ello para enviar la saga a su tumba, pues Ripley, créelo o no, tenía un secreto y no era muy agradable del todo. Si fue culpa de Whedon, de la prensa o de Jeunet, diría que cada uno puso de su parte. Ripley no volvió a levantarse, pero la actriz si que volvió a trabajar con James Cameron en otra franquicia extraterrestre bien distinta.
En la batalla de las secuelas posterior, tuvimos dos entregas de Alien vs Predator, pero Weaver solo dijo que volvería si la dirigía Ridley Scott en una sin apenas alienígenas. En su lugar llegó Prometheus, que contó con secuela pero sin la protagonista de aquella, Noomi Rapace, una heroína que quiso emular a Ripley. Había más historias que contar, y Fox revaluó el futuro de la franquicia a raíz de Covenant. La nueva película que surgió fue la dirigida por el cineasta responsable de No respires, Fede Álvarez, llamada Romulus, protagonizada por Cailee Spaeny y ambientada durante las dos primeras entregas, ya bajo el mando de Disney, los mismos que controlan Star Wars, Marvel o Avatar.
Puntuación: 6




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