La noche más oscura (2012)
Película de acción con trasfondo político dirigida por Kathryn Bigelow y escrita por Mark Boal, con producción de Megan Ellison a través de su compañía, Annapurna Pictures. La cinta es una dramatización de la cacería por Osama bin Laden, líder de la red terrorista Al-Qaeda, tras el 11-S, que culmina en el descubrimiento de su escondite y como EEUU le dio muerte un dos de mayo de 2011. La protagonista es Jessica Chastain, quien encarna a Maya, una analista de inteligencia de la CIA ficticia , a la que acompañan como secundarios Jason Clarke y Joel Edgerton, quienes toman el territorio juntos.
Distribuida por Columbia a través de Sony, esta producción estadounidense destaca por sus interpretaciones, dirección, guion, ambientación sonora y montaje, siendo además un éxito de taquilla mundial. Tan intrigante como las recientes entregas de James Bond, no ha estado sin embargo exenta de polémica, ya que ha sido acusada de promover la tortura, sobre todo por parte de senadores nacionales como John McCain, Dianne Feinstein y Carl Levin.
Maya es una analista de la CIA asignada para que halle al líder de Al-Qaeda, Osama Bin Laden. En 2003, es enviada a la embajada estadounidense en Islamabad. Ella y el oficial de la CIA Dan Fuller participan en un centro de detención clandestino para interrogar a Ammar Al- Baluchi, un detenido con enlaces sospechosos con varios de los secuestradores del 11-S. Tras el uso de técnicas de interrogatorio mejoradas, Ammar da información poco fiable sobre un posible ataque en Arabia Saudí, pero revela el nombre del mensajero personal de Bin Laden, Abu Ahmed Al- Kuwaiti. Otro detenido por inteligencia conecta a Abu Ahmed con el tráfico del mensajero entre Bin Laden y Abu Faraj Al- Libbi. En 2005, Faraj niega saber nada sobre el mensajero llamado Abu Ahmed; Maya interpreta esto como un intento por parte de Faraj de ocultar la importancia de Abu Ahmed.
En 2009, un doctor jordano altamente posicionado en Al-Qaeda se ha ofrecido a convertirse en espía para EEUU por 25 millones de $. La oficial compañera de Maya y amiga suya, Jessica, viaja a una base estadounidense en Afganistán para reunirse con él, pero resulta ser un triple agente leal a Al-Qaeda. Jessica es asesinada junto con varios otros agentes de la CIA , cuando este perpetra el atentado de la base Chapman. Como respuesta, Maya redobla sus esfuerzos para dar con Abu Ahmed y Bin Laden.
Un compañero analista de la CIA comparte información de un detenido jordano afirmando haber enterrado a Ahmed en 2001. Otro compañero descubre que Ahmed es probable que se trate de un hombre llamado Ibrahim Sayeed , a partir de información proporcionada por Marruecos tras el 11-S, y se lo cuenta a Maya. Creyendo que como el hombre dado por muerto era el hermano de Ahmed, Maya contacta con Dan, ahora un superior del centro de inteligencia de la CIA , por información sobre la familia de Sayeed. Dan obtiene el número de teléfono de la madre de Sayeed de un príncipe kuwaiti a cambio de un Lamborghini Gallardo. Maya y su equipo de la CIA en Paquistán obtienen el número de Sayeed a partir de llamadas con su madre y finalmente, pese a su uso de la inteligencia, lo identifican a él y a su vehículo.
Localizan el coche en el escondite de Bin Laden en Abbottabad, Paquistán. Después de que los pistoleros ataquen a Maya, esta es llevada de vuelta a Washington DC, debido a que posiblemente haya perdido su tapadera. La CIA pone el escondite bajo vigilancia pero es incapaz de de confirmar si Bin Laden reside allí. Pese a esto, el consejero de seguridad nacional del presidente encarga a la CIA la creación de un plan para atacar el escondite. Antes de informar a Barack Obama, el director de la CIA organiza una reunión con sus superiores, quienes estiman que hay probablemente entre un 60-80 % de posibilidades de que Bin Laden esté en el escondite. Maya, también presente en la reunión, pone su confianza al 100%. La misión es finalmente aprobada.
El 2 de mayo de 2011, el 160º regimiento de aviación de operaciones especiales vuela con dos helicópteros furtivos de Afganistán a Paquistán con miembros del sexto equipo SEAL y el centro de actividades especiales de la CIA para asaltar el escondite. Los SEAL logran entrar y matan a varias personas allí , incluyendo a un hombre quien creen que es Bin Laden. En una base estadounidense en Yalalabad, Afganistán, Maya confirma la identidad del cadáver. Poco después, Maya embarca en un avión de transporte militar y comienza a llorar.
Aquí no hay conspiración, ya que en su día aparecieron nuevos documentos que explicaban como el Pentágono y la CIA cooperaron con los responsables de la película sobre Bin Laden que tanto dio que hablar entonces, pues relataba toda la caza contra el ideólogo del 11-S. Todo el secretismo con el que se llevó a cabo incluía mostrar a la hasta entonces no identificada reina de la tortura que libremente encarna Chastain. No es el escenario soñado, no es una producción cualquiera del sur de Asia, es una clara aspirante a llevarse el Oscar, aunque solo acabase peleando por el premio. Una producción sobre Osama no podía estar exenta de protestas, recuerda bastante a cuando se hizo la vida de Gandhi.
No sé como es un lugar donde la CIA interroga a sus sospechosos, pero escenas que transcurre en esos sitios tenebrosos te dan una idea del infierno que debe ser. Y cuando se atrapó a Bin Laden ¿se le torturó antes o un disparo certero acabó con su vida? Cada momento de intriga de la cinta está acompañado por una sobria banda sonora de un acertado Alexandre Desplat, quien otra vez vuelve a aparecer por esta página. Es como jugar al Medal of Honor, pero con más crudeza y realismo, y pegando más tiros, además de ser más controvertida que la trilogía de El Hobbit. Es también fascinante, intrigante y magistralmente realizada, dramatizando la caza por Osama Bin Laden con inteligencia y atención a los detalles.
La noche más oscura es uno de los mejores procesales cinematográficos del cine reciente, establece y mantiene la tensión mejor que nadie en el género . Eso sí, abstenerse de verla como un documento veraz para no decepcionarse con errores históricos. Realmente es disfrutable de ver, es intensa y es un gran thriller político que no cansa, no es propaganda maniquea. Por todos los medios necesarios, la chica logró pillar a Bin Laden, no se arrugó en su empeño, navegó por su propia estima. Y que tan buena película perdiese un galardón para el que estaba tan destinada a lograr no se lo llevase fue el inicio de mi rechazo a la Academia de Hollywood. Quizás el que los hechos se alejen de la realidad fuera un problema para los que dan estos premios.
La historia real y su adaptación son tan perturbadoras como engañosas, hay muchos tachones en el relato oficial, con errores materiales, una simplificación del auge y caída de Bin Laden, quizás la Casa Blanca filtró detalles que no debía de cara a hacer propaganda de ella. De hecho, Obama hacía campaña siguiendo el estilo marcado por Hollywood, más que nada para que este hecho constase como el mayor logro de su presidencia. Eran los tiempos en los que Harvey Weinstein conjuraba sorpresas para el ex presidente, pues ya su gobierno se comunicó con los responsables de la película, hasta el punto de influir en el cambio de fecha de su estreno, pero sin rebajar las torturas, para que Hollywood juzgase a la hora de los premios.
Pero aún así la película funciona, por lo que a los detractores de Obama les callaron la boca, aunque lo mostrado condujo a una investigación del Pentágono y de la CIA por las posibles filtraciones. Bigelow ha negado favoritismo de la Casa Blanca por rodar la cacería contra Bin Laden, si bien la administración de Obama admitió que la información distribuida a la cineasta podía suponer un riesgo innecesario de seguridad y contrainteligencia si se desclasificaban públicamente. Una comisión del senado estadounidense examinó a los contactos de la CIA con la cineasta, pero finalmente dicho comité de inteligencia retiró la investigación contra la película. León Panetta, ex director de la CIA, reveló información de alto secreto para que se hiciese la cinta, incluyendo datos clasificados sobre la actuación de la unidad SEAL.
En la CIA no hay mártires, pero su propaganda resulta muy dañina, respaldando la tortura mostrada, incluso abogando por ella, y la verdad es que eso, como si de una fantasía se tratase, degrada a toda persona implicada. Bigelow se ha disculpado posteriormente por el uso gráfico de la tortura, pero ha habido otros que ha aprendido a amar este método siguiendo el estilo de su película. Desde luego no hay que fiarse mucho de esta clase de producciones, sobre todo por la tenebrosa inconsciencia con que se ha tratado este aspecto, porque se ha mostrado que juega un papel clave para atrapar a Bin Laden. Su conclusión es inequívocamente peligrosa, un regalo envenenado de Hollywood al poder que ejerce Estados Unidos.
Es por eso que el senador McCain rechazó las escenas de tortura en la película, por ser sumamente erróneas, y de nuevo hasta el director interino de la CIA negó que esta fuera precisa, algo muy raro dado que públicamente no se hacen declaraciones de este tipo. El recuento de tortura ha sido verificado por un registro mediático de legisladores y oficiales de la CIA, por lo que la cineasta debía ser defendida, ya que la polémica que se ha agitado sobre Bin Laden ocultaba algo más profundo, que EEUU no le hace ascos a torturar gente para conseguir sus objetivos, pisoteando todos los derechos humanos posibles. Eso sí que no es ficción, pero se sabe de algún espectador que ha aplaudido con las escenas de tortura.
La percepción que hay sobre un hecho ocurrido en la realidad pasa por un doble camino a lo primero para entender esa defensa del arte por la que hay que separar el hecho de su dramatización. Bigelow no es ninguna defensora de la tortura, pero la película no justifica la interrogación mejorada. Habría que preguntarse si el feminismo (por su directora y actriz protagonista) pueden atribuirse el mérito de ser una opción si aquí se defiende la tortura, cruzando la línea de fuego y respondiendo así a sus detractores, tanto artísticos como políticos, y si algo tiene Bigelow es arte en retratar lo tenebroso del ser humano. Hubo un familiar de una víctima del 11-S que planteó sus dudas con respecto al proyecto, pidiendo que donasen las ganancias en taquilla a una fundación benéfica pero sin apoyar la tortura.
En conclusión, La noche más oscura no es James Bond , pero ha conseguido que esas familias de víctimas del 11-S se hayan indignado por esta dramatización de la caza de Bin Laden tanto como los espectadores que ponen el grito en el cielo con las andanzas de 007.
Puntuación: 7








Comentarios
Publicar un comentario