Encantada: La historia de Giselle (2007)
Comedia romántica de animación de acción real, musical y fantástico dirigida por Kevin Lima , una producción de Disney , Barry Josephson y Barry Sonnenfeld, protagonizada por Amy Adams, Patrick Dempsey, James Marsden, Timothy Spall, Idina Menzel y Susan Sarandon, con Julie Andrews como la narradora. Va sobre una princesa Disney arquetipo llamada Giselle, quien se exilia de su mundo animado al de imagen real del área metropolitana de Nueva York , donde se enamora de un abogado de divorcios.
La película es tanto un homenaje como una autoparodia de las producciones animadas de Disney , combinando animación tradicional e imágenes generadas por ordenador, así como contando con música de Alan Menken y Stephen Schwartz, dúo de compositor y letrista con experiencia en el estudio. La parte animada corresponde a James Baxter, mientras que la de imagen real es de Nueva York.
Cuando se acerca el veinte aniversario de su estreno en cines, aquí se recuerda cómo Adams se convirtió en actriz principal de una gran producción que además era una rareza en su género pero no por ello que pasara desapercibida, ya que sorprendió para bien dentro de los estándares de su estudio, que por entonces ya se iba adaptando con algunos cambios a los tiempos que corrían.
Ha tenido secuela, Desencantada, con la vuelta de Giselle, estrenada ya en Disney+, hace unos cuatro años, tras una espera de quince.
En el animado reino de cuento de hadas de Andalasia (que no Andalucía), la corrupta y despiadada reina Narissa está determinada a permanecer en el poder; su reinado acabará si su hijastro, el príncipe Edward, se casa alguna vez. Narissa recluta a su leal sirviente, Nathaniel, para que ayude a Edward a cazar trols para distraer a este de buscar a su damisela en apuros.
Una joven llamada Giselle vive en un bosque y sueña con conocer a un príncipe y tener un final feliz. Edward oye a Giselle cantando y parte para encontrarla. Nathaniel libera a un trol capturado para matar a Giselle , pero Edward la rescata. Ella y Edward se atraen el uno al otro instantáneamente y planean casarse al día siguiente.
Narissa se disfraza de vieja bruja, intercepta a Giselle en su camino a la boda, y la empuja a un pozo. Giselle se convierte en una versión propia de imagen real y es teletransportada a Times Square, en Nueva York, donde se asusta y se agobia por la dureza y el desconocimiento de su nuevo entorno. Mientras, Robert Philip, un abogado de divorcios, planea proponerse a su novia, Nancy. Robert y su hija de seis años , Morgan, se encuentran con Giselle mientras toman un taxi a casa. Robert deja de mala gana que Giselle se quede en su apartamento ante la insistencia de Morgan, quien cree que esta es una princesa.
Edward se embarca en una misión para salvar a Giselle, junto con su amiga la ardilla Pip; saltan al pozo , se convierten en sus versiones de imagen real , y aparecen en Times Square. Para su consternación, sin embargo, Pip descubre que no puede hablar en el mundo real. Mientras, Narissa envía a Nathaniel para que siga a Edward y sabotee sus esfuerzos de encontrar a Giselle, dándole tres manzanas envenenadas para la princesa, diciéndole que quien se coma una caerá en un profundo sueño y morirá a medianoche.
Nancy llega para llevarse a Morgan a la escuela, y tras ver a Giselle, asume que Robert le ha sido infiel y se va. Al principio este se enfada con Giselle, pero acaba pasando el día con ella para ayudarla a que se familiarice con la ciudad. Giselle le pregunta a Robert por su relación con Nancy y ayuda a la pareja para que se reconcilie enviando flores y una invitación a un baile de disfraces en el edificio Woolworth a casa de la muchacha. Nathaniel intenta darle a Giselle una manzana envenenada dos veces, pero fracasa.
Edward localiza a Giselle en el apartamento de Robert, pero aunque él quiere llevarla de vuelta a casa en Andalasia y casarse con ella, esta sugiere que primero deberían tener una cita y conocerse mejor el uno al otro. Giselle promete regresar a Andalasia tras el baile esa noche, al que Robert y Nancy también asisten. Nathaniel informa a Narissa de su fracaso para envenenar a Giselle , por lo que la villana, enfurecida, decide entrar en el mundo real y matar ella misma a la princesa.
En el baile, Robert y Giselle bailan juntos. Nancy y Edward observan desalentados, percatándose de la química que tienen como pareja, pero también entre ellos. Giselle y Edward se preparan luego para irse, pero ella empieza a sentirse culpable y angustiada por abandonar a Robert . Poco antes de medianoche, Narissa aparece en su forma de vieja bruja , ofreciendo la última manzana envenenada a Giselle, prometiendo que borrará todos sus recuerdos de Robert. Esta la muerde e inmediatamente cae en un profundo sueño.
Narissa trata de escapar con el cuerpo de Giselle, pero Edward lo impide. Dándose cuenta de que Narissa nunca se preocupó por él, Nathaniel revela su plan y se disculpa por todos su actos anteriores. Robert cae en la cuenta de que un beso de amor verdadero es la única fuerza lo suficientemente poderosa para romper la maldición de la manzana. El beso de Edward no logra despertar a Giselle, y el reloj comienza a repicar, haciendo que Narissa presuma de que la princesa pronto morirá. Edward sabe que es Robert quien debe besar en su lugar a Giselle, pero este vacila hasta que Nancy, pese a estar afligida, le da su permiso.
Robert besa a Giselle justo antes de que sea medianoche, despertándola. Enfurecida, Narissa se transforma en un dragón y se lleva rehén a Robert, propiciando que Giselle tome la espada de Edward y la persiga hasta la cima del edificio para rescatar a Robert. Pip llega para ayudar a Giselle y provoca que Narissa caiga y se mate al chocar contra la calle. Robert casi se cae, pero Giselle lo rescata y ambos se besan otra vez.
Edward y Nancy se enamoran y se casan en Andalasia. Nathaniel, que se ha quedado en Nueva York, y Pip, quien regresa a su tierra natal (donde ha recuperado su capacidad para hablar) , escriben autobiografías basadas en sus experiencias en el mundo real. Giselle abre un negocio de diseño de moda, que logra ser muy exitoso, y forma una familia feliz con Robert y Morgan.
En esta película la princesa protagonista sale de su mundo animado y se va a la Gran Manzana, pateándose Manhattan y Brooklyn. Como en el género que homenajea y autoparodia, hay canciones en todo momento y la estrella de la función interpreta varias, nada nuevo, porque es lo que han hecho todas tiempo atrás. El detalle de poner a Andrews de narradora está bastante bien, aunque sólo se aprecia en versión original. Para ser la primera vez que Adams trabaja con Disney tiene mucho acierto el papel que le han dado, su interpretación encaja en un cine familiar de este tipo, marca del estudio pero que se ve en otras productoras. En cuanto al director, Lima ya era un habitual y aquí se desempeña con comodidad tras la cámara, para el guion que hay ni tan mal.
Resulta encantador desde un punto de vista alternativo llevar un cuento de hadas a un ambiente urbano tan desagradable como es el de la ciudad que nunca duerme. Es el relato soñado para quien el tema princesas Disney le tire para atrás, y aquí Lima cumple, sin renunciar al romance con final feliz. Adams se corona como una princesa que es muy reconocible pero también caricaturesca, aunque luego se adapta a su nueva realidad, y eso se debe a que está bien dirigida. Marsden por su parte evoca a un príncipe también muy prototípico del estudio, quien acaba yéndose con el personaje de Menzel. Y la animación, para la época que era, es muy de la vieja escuela y se agradece, porque entonces se estaba cerrando esa puerta tradicional en detrimento de lo digital, y en lo sentimental toca mucho la fibra ver ese estilo ahí presente.
El reparto principal está muy bien elegido. Sarandon es una reina malvada que pone el desencanto en esta producción que muestra un Nueva York cosmopolita pero repleto de comercios con andamios y en permanente renovación. La Gran Manzana es enorme y se presta al tipo de giros humorísticos de una película como esta. Un cuento de hadas animado en el que la protagonista se convierte en una mujer real fue también un desafío para la gente de vestuario, pues el traje de boda de Giselle dura lo justo, ya que por mucha princesa que sea no lo va a llevar todo el metraje, no es un elemento mágico , no se transforma de una escena para otra. Musicalmente hablando, Schwartz y Menken bordan la función con sus aportaciones a las canciones tan animadas que suenan.
Que Adams está encantadora queda claro, que los efectos visuales son mágicos también, viendo el tiempo pasado quedan mejor que los actuales. Y la sátira es genial, como aparece un nuevo surco en el rostro del mal, encarnado en la villana que interpreta Sarandon. No es raro que funcionase en taquilla, mejor que cómo le fue por la época a La brújula dorada desde luego, aunque según la región eso merecería un análisis más profundo, cosa que yo no puedo dar. En formato doméstico sí que me consta que vendió bastantes DVDS, ya que por la época aún se podía conseguir en grandes superficies y permitía ver mucho material extra, la gran ventaja que ofrecen los Blurays y que escasea cuando buscas la película en Disney+, aunque si que mejora en calidad de imagen.
El hechizo que parecía haber sido engullido por entonces regresó y puso encanto con una inteligente reinvención de los temas de cuentos de hadas que siempre son un seguro para deleitar a niños y adultos, y es que Encantada presenta diálogos ingeniosos, animación aguda y una Adams que se convierte en estrella desde ese momento. Y el final no es para nada tan terrible, no pasa nada porque el príncipe no se lleve a su princesa, ya que no era su verdadero amor si apenas se conocían. En general está a la altura de sus expectativas, hace honor a su nombre y da lugar a un tipo nuevo de princesa, pues Adams aporta su atractivo y su carisma. Para una época de inactividad es una buena opción.
Para concluir, decir que la línea entre homenaje y parodia en una película de Disney es algo que pone nerviosa a la gente por el tono en particular.
Puntuación: 7





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